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Paola Gaviria hace de su rutina de vida
un diario pictórico, un almanaque en el que deposita día a día sus emociones:
los afanes domésticos, los compromisos, las rutinas, los eventos alegres y los
tristes, todo percance en su vida es expresado como testimonio
informal en una gran agenda llena de gestos, que demuestran una actitud y
sensibilidad poco comunes en un proyecto autobiográfico. |
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